/  Mindfulness y psicología   /  Por qué es tan importante que eduques a la vaca de los pensamientos recurrentes.

Por qué es tan importante que eduques a la vaca de los pensamientos recurrentes.

Pocas cosas perjudican más la calidad de vida y la salud que vivir luchando en las arenas movedizas de los pensamientos recurrentes y obsesivos sobre el pasado, el futuro, dudas y emociones gamberras.

Vivir atrapado en una mente de pensamientos recurrentes e intrusivos.

La entrada a los problemas psicológicos y la invitación a problemas físicos.

Los pensamientos rumiantes y el hábito de rumiar en sí (pensar y pensar mil veces lo mismo) son la entrada directa a un problema de ansiedad, estrés y depresión.

De hecho, estos son la epidemia del siglo en el que vivimos, porque vamos con las cabezas desorbitadas rarararara sin parar.

De verdad, el hábito de rumiación que tenemos es la base de todos los problemas psicológicos.

Se que quieres estar bien, disfrutar la vida y tener una mente más sencilla que no se pase el día en bucle ni dificultando que avances hacia donde deseas, incluso aunque sean pequeñas cosa del día a día.

¿Por qué vivir con tu mente en contra?

Esa es la cuestión.

¿Por qué damos por hecho que no hay otra opción?

Eres normal y tu mente hace las cosas que hacen las mentes.

En el post anterior te expliqué la anatomía de todo ese proceso de “entrar en bucle” ilustrándolo con un personajillo que tenemos en la cabeza y se frota las manos cada vez que hay algún problema o alguna posibilidad de que algo pueda salir mal (o haya salido).

Y se pone a mascar los pensamientos, sin llevarte a ningún lado y enredándote en el efecto bola de nieve que cada vez que te deja más agotado: la vaca que rumia.

Hoy quiero llevar a un plano más terrenal y cotidiano el funcionamiento de esa vaca de los pensamientos recurrentes y que veas cómo ese funcionamiento está operando en la mayoría de los problemas que tenemos día a día.

Los pensamientos recurrentes y la ansiedad.

pensamientos recurrentes¿Sabes qué es lo más difícil de superar cuando alguien tiene ansiedad?

No es la propia sensación de ansiedad, de hecho, es relativamente fácil cuando hay ataques de ansiedad, que estos cesen.

Lo que más sesiones de terapia requiere, más paciencia, más constancia y más confianza por parte de la persona que lo sufre, es superar el miedo a que vuelva la ansiedad. Miedo a que vuelva a ocurrir.

Este miedo te pone en jaque mate. Obviamente en tu historia ha quedado guardada esa experiencia y tu sistema está sensible a ello, así que recordarlo te tensa. Pero pensar en que pueda volver a ocurrir, trae al aquí y ahora esa sensación que temes sentir en un futuro.

Al final, solo hay una opción que te va a sacar de ese bucle:

Ser capaz de vivir con ese miedo, sin luchar contra él ni prestarle especial atención.

Se que suena bonito y ahora mismo tu escéptico interno está riéndose a carcajadas, como si estuviera diciendo una pantomima, algo imposible.

¿Qué tal si te digo que al menos 6 de cada 10 personas que he atendido en terapia tenían algún problema relacionado con la ansiedad y los que han tenido el alta terapéutica han experimentado eso porque se han entrenado en cambiar su forma de vivir ese miedo y esos pensamientos y justo por eso se liberaron de las garras de la ansiedad?

Todos tendremos que lidiar de alguna manera con la sensación de ansiedad.

Sin embargo, no todos llegaremos a tener un trastorno de ansiedad, y en esa diferencia la clave está en:

  1. Cómo manejemos la sensación y,
  2. Cómo gestionemos los pensamientos recurrentes de la ansiedad y los pensamientos recurrentes sobre el miedo a la ansiedad.

Hablamos de mecanismos de huida/lucha frente a estrategias de aceptación de los pensamientos y la ansiedad.

Pensamientos recurrentes y depresión (todo tipo de bajones anímicos).

pensamientos intrusivos

Si por algo se ha puesto de moda la palabra rumiación en psicología es por el tremendo bombardeo de pensamientos recurrentes y obsesivos de los estados depresivos.

La depresión te sume por completo en lo más oscuro de los pensamientos en bucle sacándote de ti mismo y desconectándote de tu vida.

Y la depresión no entra, no es un virus que de repente te atrape.

Nadie coge depresión.

La depresión se desarrolla, y se desarrolla rumiando, y se mantiene rumiando. Y se supera dejando de rumiar. 

Dejando de rumiar los pensamientos recurrentes aunque vengan, y teniendo muchísimo coraje de salir pasito a pasito reconectándote al aquí y ahora. A esa luz bonita del parque, a la cara de tu perro cuando te lleva el palo, a la mirada de tu pareja, a la sonrisa de un cliente satisfecho, a la sensación tras una buena sesión de deporte. A esas cosas de la vida.

La curación de la depresión tiene solo dos pilares:

menos mente y más vida.

“Sal de tu mente y entra en tu vida”, como dice Steven Hayes.

Vienen los pensamientos recurrentes sobre el pasado y pensamientos negativos una y otra vez, pero rumiarlos es una elección: la elección más importante junto con qué decisiones tomas.

Matizando:

Menos rumias y más valores activos en tu vida.

Los valores son cosas que sabes que merecen la pena aunque tus emociones no te dejen verlo hoy.

Y los bajones anímicos que seguro te ocurren en algún momento difícil o en alguna estación o época de tu vida, has de manejarlo de la misma forma.

Esto que te comento te va a ayudar a salir de una depresión, a no volver a ser en ella y también a hacerte fuerte y no caer nunca en una depresión. Además de terapéutico es preventivo, porque estamos hablando de salud.

Los pensamientos recurrentes y obsesivos.

pensamientos obsesivos

Los pensamientos recurrentes y obsesivos junto con imágenes mentales dolorosas e intensivas son síntomas del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)  o de una personalidad obsesiva-compulsiva.

Ambos son problemas psicológicos en el que hay un alto componente de pensamientos rumiantes repetitivos que atacan sin compasión ni previo aviso con las cosas que más duelen.

Las obsesiones más habituales son:

  1. Pensamientos recurrentes sobre la muerte.
  2. El miedo a volverse loco.
  3. Imágenes de alto impacto emocional como pensar la posibilidad de hacer daño a alguien o incluso el miedo a suicidarse, cuando, no hay el más mínimo deseo de suicidio. Pero… ¿y si fuera capaz?
  4. Preguntas y cuestiones sin respuesta.
  5. Pensamientos recurrentes sobre el pasado.
  6. Miedo a hacer daño.
  7. Pensamientos de culpa.

Esos pensamientos “¿y si…?”, “¿y si por pensarlo se cumple?” “¿y si pudiera hacerlo?”, “¿Y si me vuelvo loco?” son un disparador automático de más pensamientos rumiantes y un buen golpe de ansiedad. 

Aunque ese pensamiento no sea cierto, el cuerpo expresa lo que el pensamiento dice, sea o no cierto. Sea o no racional.

Lo que ocurre en estos casos es que por el hecho de ser un pensamiento que genera tanto dolor o ansiedad, luchas contra el pensamiento y esa batalla mental va trayendo más pensamientos del mismo tipo.

Y si en algún momento de tu vida ese tema te deja tranquilo, vendrá más adelante por otro asunto, porque la dinámica pensamiento-rumia-malestar-lucha-pensamiento-rumia está abierta.

En los momentos de más calma y estabilidad, tu mente estará mas tranquila y no te verás bombardeado con tanta frecuencia. Las situaciones de estrés acentúan este problema ya que de hecho, es una expresión del cuerpo en situaciones de sobre-esfuerzo y estrés, al igual que otra persona lo exprese con una etapa de jaquecas.

La pesadilla de los pensamientos recurrentes que empiezan por ¿Y si…?

¿Tienes la tendencia a ser bombardeado por pensamientos tipo “¿Y si…?”

¿Por preguntas difusas que no tienen respuestas?

¿Te vienen imágenes mentales muy desagradables?

Por favor, hazte el favor de tomar muy seriamente este entrenamiento, porque este funcionamiento obsesivo fácilmente va a más si no entrenas un camino alternativo y es muy limitante vivir así.

Todas las enseñanzas de mindfulness y aceptación (ACT) atajan radicalmente el funcionamiento de todos los problemas obsesivos, desde la base, pero el poder transformador y curativo viene desde la aceptación.

El antídoto de una mente agitada es tratar de pensar lo menos posible: minimalismo mental.

No solo te ahorrarás de vivir en un efecto de bola de nieve contra el pensamiento sino que además te ahorrarás el grado de miedo, ansiedad, agotamiento incluso a veces, momentos de depresión que implica vivir con la cabeza descontrolada en pensamientos sinsentido. Lo cual genera miedo a volverse loco, uno de los miedos más frecuentes y más persistentes, como el miedo a que vuelva la ansiedad.

Pensamientos recurrentes, una mente por delante y el estrés.

pensamientos rumiativos

El estrés es una respuesta natural cuando tu mente percibe que la situación demanda de ti más de lo que en este momento puedes dar, y entonces te tienes que activar para dar más.

El estrés es sano y al cuerpo no le pasa nada por estresarse en momento, de hecho, viene bien. Es como se suele decir que “corre sangre por las venas”. Lo que es negativo es el distrés, cuando el organismo no tiene tregua con ese ritmo.

El problema con el estrés es cuando no hay parada en ese estado de tener que dar más de lo que uno siente que puede dar. Ir a mil por hora. Con los niños, la pareja, la familia, el deporte, la casa, el café con la amiga para ponerse al día, etc. Entonces el cortisol, que es la hormona del estrés, invade tu organismo, tu sistema nervioso se desestabiliza y comienzan a venir síntomas.

¿Qué primeros síntomas ahí? Los primeros síntomas suelen pasar desapercibidos porque son “lujos” prescindibles (no necesarios para sobrevivir) y el cuerpo los suprime para ahorrar un poco de gasto de energía y así poder seguir en tu eterna carrera diaria. 

Síntomas de un cuerpo que empieza a estar en desequilibrio por estrés.

(Esto es comparado contigo mismo en condiciones normales):

  1. Te cuesta más reírte.
  2. Menos líbido.
  3. Te cuesta concentrarte.
  4. Olvidos frecuentes.
  5. Pérdidas de memoria.
  6. Irritabilidad y mal humor.
  7. Poca paciencia.

A partir de ahí viene el efecto dominó y cuando ese estrés se mantiene en el tiempo y se pasa a distrés (el estrés patológico) aparecen las sensaciones en el cuerpo de ansiedad, bajones anímicos, sensación constante de miedo, dolores de cabeza, mareos, problemas digestivos y el largo etcétera de somatizaciones mente-cuerpo.

Todo esto sin contar con los problemas que puede haber en tus relaciones y contigo mismo por vivir en ese estado donde no nos convertimos precisamente en la mejor compañía, lo cual, no facilita las cosas.

[bctt tweet=”Todos estos síntomas significan que tienes un nivel de #estrés que está poniendo en jaque mate a tu organismo y gran parte de tu #estrés se debe a que te atrapas en tus pensamientos #rumiando. #mindfulness ” username=”themindrepublic “]

Por ti y por tu gente, si te sientes identificado con esta rueda haz algo para cambiar antes de que el daño sea más grande en otros aspectos y sea más difícil des-andar todo ese camino que has recorrido desestabilizándote.

No tienen que venir desgracias para poder aprender, podemos pararnos, pensar sabiamente y prevenir que las cosas vayan a más.

Del estrés mantenido a la ansiedad y otros problemas solo hay un paso.

Todos estos síntomas son solo avisos, para que te des cuenta y re-estructures.

¿Qué tal si les haces caso en vez de tratar de bloquearlos y generarte más estrés?

El mindfulness lleva aplicándose desde el 79 para reducir el estrés y la ansiedad con los programas MBSR con resultados tan buenos que el número de investigaciones científicas no para de crecer exponencialmente.

mindfulness investigaciones Hasta ahora te he explicado cómo los pensamientos rumiantes están en la base de los principales problemas y enredos psicológicos como las obsesiones, el estrés, la ansiedad y los problemas emocionales pero, como habrás ido deduciendo, esta vaca que rumia pensamientos y tenemos sin educar, no da “puntada sin hilo”.

Los pensamientos recurrentes afectan a cualquier área en la que puedas pensar, porque todo está en nuestra mente. Por ejemplo: tu nivel de autoestima.

La relación entre los pensamientos recurrentes y tu nivel de autoestima.

pensamientos negativos

¿Qué relación hay entre las rumiaciones y el nivel de autoestima?

Lo que llamamos autoestima es el tipo de relación que tienes contigo mismo.

Es como si fuera una relación de pareja y ya sabes esa metáfora tan extendida de que las relaciones son como una planta ¿verdad?. Hay que cuidarla, cultivarla, mimarla, ver qué necesidades tiene esta planta específicamente, etc.

Una planta la disfrutas más cuanto más la cuidas.

Un perro lo disfrutas más cuanto más nutres tu relación con él.

Un trabajo lo disfrutas más cuanto más te implicas con él.

Las relaciones de pareja igual y tú a ti mismo igual.

¿Por qué no cuidamos la plantita de nuestra relación con nosotros?

Si con alguien sueles ser crítico seguro que es contigo:

  • No respetas tus tiempos.
  • No escuchas tu cuerpo.
  • No prestas atención a tus emociones para aprender de cómo funcionas.
  • No te tratas con cariño y comprensión cuando las cosas no ocurren como deseas.
  • Miras tu cuerpo y te dices cosas que no le dirías a una persona que quieres…

Tiras piedras a tu planta en vez de cultivarla aunque lo que quieres es sentirte mejor. 

Pero ¿Eso qué es? Al igual que en la depresión, estar mas en tu mente que en la vida.

Te identificas con ese discurso tóxico que va a más porque no le pones freno, y no te comprometes contigo.

Entonces cada día esa voz es mas fuerte, y tú, más pequeño, sientes que no hay otra alternativa.

[bctt tweet=”La clave de la #autoestima está en prestar atención al #diálogoInterno y cultivar una buena relación con tu mente. #mindfulness y autoestima… Ahora a practicar estas claves. #themindrepublic #entrenatumente ” username=”themindrepublic “]

Te gastas dinero en libros de autoayuda para cambiar tus pensamientos recurrentes, o eliminar los pensamientos recurrentes y decirte cosas positivas pensando que eso va a cambiar tu nivel de autoestima.

Sigues en Instagram a coaches que lanzan mensajes bonitos que te inspiran 2 sg y al tercero te das cuenta de que nada de eso te llega profundamente ni mucho menos cambia tu vida.

Buscas cómo cambiar los pensamientos recurrentes en el lugar equivocado.

Estás tratando de convencer a la vaca de que diga otras cosas y lo que hace tu cabeza es solo rumiar lo que a lo largo de tu vida más te ha enganchado, los pensamientos contra los que más luchas y en los que más atención pones son los que la vaca tiene ahí, porque no digirió.

Y sigue rumiando y rumiando.

Discutir con tu cabeza y engancharte en los pensamientos rumiativos es un camino cansado, ineficaz y genera demasiada tensión interna.

[bctt tweet=”Qué bueno darme cuenta de que la solución a los bloqueos de #emociones y los enganches en los pensamientos es algo tan simple. Ahora a practicarlo #mindfulness #trainingGratuito #ACT” username=”themindrepublic”]

De verdad, el camino es más simple y de nuevo pasa por dos pilares:

  1. Deja de rumiar y por tanto de maltratar tu planta.
  2. Comprométete en cultivar tu relación contigo mismo. Nutrir la planta.

La sensación de autoestima es un efecto que viene cuando ves el jardín y sabes que te estás implicando en su cuidado.

Tienes que trabajar en ese camino para llegar al resultado. En este post te cuento más claves de una buena autoestima y cómo el mindfulness te ayuda a cultivarlo.

Si no haces esto vivirás siempre en esas luchas, destruyendo tu jardín y, por momentos de bajón, consumiendo autoayuda a rachas con la sensación de “esto ya me lo se”. Un “sí, sí” pero no, nada se traduce en acción. Así que sigues igual. Leyendo cosas positivas que no te llevan a ningún lado y buscando soluciones en los caminos equivocados, pensando que algo te va a dar la autoestima que buscas.

¿No ves que no es posible tener buena autoestima con una vaca que está rumiando todo el día que no vales para nada y que no vas a ser capaz de hacer X porque los demás son mejores? 

Si quieres mejorar tu relación contigo mismo y tu nivel de autoestima, lo primero es educar la vaca.

Lo segundo, asumir tu papel responsable de cultivar la relación.

Lo demás, es ruido. No necesitas hacer nada con ello.

¿Pasamos a la acción?

Después de ver todo este panorama tan objetivo pero poco agradable querrás saber un poco más del antídoto, así que para no extenderme, he preparado otro post que puedes leer aquí.

–>Dame buenas noticias Alba

Pero hay más cosas:

Te he preparado un regalo como mini-entrenamiento para aprender a desengancharte de los pensamientos, trabajar la aceptación y cultivar una vida más plena y enfocada en el presente.

Visita este enlace y puedes comenzar ya mismo, here and now.

curso mindfulness

Además he creado un curso premium de mindfulness online, técnicas de meditación y herramientas de la Terapia de Aceptación y Compromiso enfocado a entrenar tu mente para cultivar y profundizar en todos los puntos fuertes que necesitas para sumarte puntos tú y restárselos a los “pasajeros gamberros” de nuestra mente.

Tienes más información sobre mi curso online en “Ajá moments”.

Imagino que haya dudas o te haya suscitado algo esto que te he contado, así que coméntame cositas:

Nos vemos en los comentarios.

Sigamos con esta conversación tan interesante.

¿Son valientes las hormigas cuando dan su vida para salvar a la reina?. Esa pregunta me trajo muchas reflexiones sobre la voluntad y el miedo. No puedes ser valiente si no has sentido miedo, no hay valentía tampoco si no hay elección en ese camino. La clave está en la libertad interna y es allí hacia donde siempre me he dirigido.

albavalleroz@gmail.com

Post a Comment

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies